Jueves, 10 Diciembre 2020 10:40

Grave choque en el Gabinete: Empresarios siguen denunciando que Guzmán y Pesce frenan dólares para producir

El optimismo que intentó transmitir el ministro de Economía Martín Guzmán en el Instituto Peterson, no se respira puertas adentro en las fabricas de diferentes sectores, principalmente el automotriz, textil y del calzado. 
La reactivación se frenó en octubre pero desde el oficialismo esperan datos alentadores de noviembre. Sin embargo, la recaudación durante ese mes mejoró apenas 0,3% en términos interanuales, por lo que se desinflan dichas expectativas.
 
Tal como se advirtió en su momento tanto al ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, como al ministro de Economía Martín Guzmán, la vicejefa de Gabinete Cecilia Todesca Bocco e incluso al propio presidente Alberto Fernández, el ritmo de reactivación económica se está estancando y preocupa la creación de empleo que se necesita de manera urgente mientras el gobierno nacional desarma el Paquete Covid.
 
La balanza comercial durante los primeros diez meses del año fue superavitaria en casi US$16.000 millones y es uno de los argumentos de los que se aferra el ministro de Economía, Martín Guzmán, para descartar una devaluación. Pero los números de los últimos meses reflejaron que la tendencia de superávit creciente respecto del año pasado no pudo sostenerse y que la brecha cambiaria, que en octubre trepó al 150%, le jugó muy en contra al Gobierno. Frente a la expectativa de una suba del tipo de cambio oficial, que continúa ante las fragilidades macroeconómicas existentes, los exportadores demoran ventas y los importadores buscan acelerar las compras.
 
“El superávit acumulado es elevado, pero frente a la tendencia de los últimos meses, veo a un gobierno tomando más medidas. Obligando a exportar o poniendo más restricciones a las importaciones, siempre y cuando la brecha no se reduzca”, afirmó la directora de Operaciones de la consultora Abeceb, Soledad Pérez Duhalde. Y las empresas ya están percibiendo que en el último mes y medio las aprobaciones respecto de los pedidos para importar se redujeron sustancialmente. En algunos casos, podrá deberse a mayores pedidos por parte del sector privado; pero lo cierto es que los dólares no aparecen y el Gobierno debe administrar la escasez.
 
De acuerdo con un relevamiento realizado entre varios sectores, los problemas para importar son generalizados. Hay por parte de la cartera que dirige Matías Kulfas un intento por preservar la producción nacional y no perjudicar el abastecimiento de insumos, pero también en estos casos se producen mayores demoras a las deseadas. Los sectores más afectados son los que compran bienes finales, pero la preocupación por la manta corta se extiende a la totalidad del arco empresario.
 
Los directivos de la UIA debatieron al respecto ayer (9/12) en la reunión del comité ejecutivo y frente a las quejas de varios sectores -entre ellos, el textil y de indumentaria- se resolvió volver a plantearle al Gobierno la necesidad de constituir una mesa de diálogo de la que también participe el Banco Central, ya que “muchas veces la Secretaría de Industria aprueba la licencia y luego el BCRA no libera los dólares”, dijo un miembro de la central fabril.
 
El tema también es motivo de debate al interior de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (Amcham), que reúne a socios de todos los sectores. Según sus números, el promedio de aprobaciones de las ultimas cinco semanas de las licencias respecto de lo solicitado fue del 32,4% cuando en los primeros tres meses de la pandemia el numero era el 79,7 por ciento. Fuentes de la entidad afirmaron que los bienes más afectados son los productos terminados (línea blanca pequeña, textil, automotriz, neumáticos, agroquímicos), mientras que en lo que respecta a insumos intermedios o materias primas, depende de cada rubro y empresa.
 
En el sector de neumáticos reconocieron que noviembre fue el más bajo de los últimos meses en materia de importaciones y aún las empresas que producen en el país necesitan importar para suplir la demanda. Si bien los cupos fijados a comienzos de año se venían respetando, en noviembre en muchos casos no se cumplió. “Ellos -por el Gobierno- van analizando el mercado y no ven el crecimiento del consumo que uno ve, sino que creen que hay mucho de actitud precautoria, adelantamiento de compras”, explicaron fuentes del sector, al tiempo que agregaron que “hay algunas medidas cautelares de la industria dando vueltas”.
 
A esto se suma que en octubre la industria volvió a caer (un 2,9% interanual). Por si esto fuera poco, Jorge Herrera agrega desde Ámbito Financiero: "Si uno se guía por las proyecciones privadas la recuperación del próximo año, si todo sale viento en popa, tendrá sabor a poco. Pero quizás lo que más preocupa es que las estimaciones hablan de una nueva caída en el nivel de inversión bruta interna. Esto no sería tan alarmante sino fuera porque desde 2007 la inversión viene en franco declive. Para este año se estima un nivel de inversión inferior al 10% del PBI, ya que la caída más que duplica a la del PBI calculada por encima del 10%. El retroceso de este año es entendible luego de semejante desplome mundial. Pero ocurre que la economía argentina viene consumiéndose su stock de capital desde hace más de una década. Para tener una dimensión del deterioro que ha acumulado el país, el nivel de inversión de 2020 será menos de la mitad del de comienzos de los ’80. Se trata de la tasa de inversión más baja de la historia, superando incluso el derrumbe de la crisis de 2001/2002 (...).
 
(...) Más allá de clamores sobre la seguridad jurídica y demás yerbas, porque hay multinacionales que invierten en países con guerras civiles y dramas peores que el argentino, se impone reordenar el modelo de crecimiento, aspirando a desterrar la inflación. En 2021 el PBI crecería por el consumo, sin embargo, el salario real volvería a caer por quinto año consecutivo".
 

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