Domingo, 27 Diciembre 2020 11:34

Alberto F., furioso por la operación de un sector del kirchnerismo contra Losardo

Urgente24 lo advirtió en más de una oportunidad: no es cierto que la vicepresidenta Cristina Fernández tenga el control total del gobierno que encabeza Alberto Fernández. 
Eso no fue más que una construcción de Clarín y La Nación en tándem con Juntos por el Cambio para erosionar su poder de fuego; exactamente el mismo error que cometieron en 2002/2003 con Néstor Kirchner, a quien lo tildaban de "Chirolita". A decir verdad, lejos de erosionar la figura presidencial, ambos multimedios y la oposición terminaron haciéndole un favor al jefe de Estado.
 
Es importante insistir en remarcar un enorme error que están cometiendo los analistas políticos y consultores sin información, salvo la que lo que leen en las páginas de Clarín o La Nación: no es cierto que la vicepresidenta Cristina Fernández concentra el poder de la Casa Rosada. Su figura no hace más que responder a su electorado, así como lo hace Sergio Massa. Es un delicado equilibrio que está intentando encontrar el peronismo a medida que sale de la crisis más profunda de la historia argentina.
 
Un recomendación: Sin dudas, Clarín y La Nación deberían inventar otra forma en su intento de erosionar la figura del mandatario porque hacer eje en CFK es algo que aburre y no da rating. Pregúntenle a Alfredo Leuco, en todo caso...
 
La desautorización a la vicepresidenta dentro del Gobierno se hace cada vez más evidente con sus reclamos hacia el Gabinete y el plan económico que no hacen base en la Casa Rosada. Prácticamente ninguno de los ministros tiene tanto poder de decisión como el ministro de Economía Martín Guzmán, empoderado por Alberto Fernández para renegociar con el FMI y lanzar un plan de equilibrio fiscal con control cambiario muy fuerte.
 
Más allá de lo que diga CFK, quien toma las decisiones y quien "pone el gancho" es el presidente, cuya firma es cuidada por una de las personas más respetadas puertas adentro, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, expareja de Fernández.
 
En cuanto a su desesperación por las causas judiciales que la acosan, ocurre exactamente lo mismo. Si fuera por CFK, la ministra de Justicia Marcela Losardo ya hubiese salido del Gobierno o, mejor dicho, no hubiese sido designada siquiera.
 
En medio de una fuerte operación desde el portal El Disenso contra Losardo con una nota que fue reproducida al aire de Radio 10 por el periodista y exconcejal cordobés Tomás Mendez, ya en la mira por sus dichos antisemita meses atrás en C5N, Fernández volvió a defender a su amiga y socia:
 
Tras el brindis en Casa Rosada, Fernández dialogó brevemente con periodistas y todos coinciden en que dijo: "Con Losardo está todo bien".
 
Clarín agrega: "Lo que le hicieron a Marcela fue demasiado. Si le quieren entrar, no lo van a hacer por ese lado: no hay funcionaria más sana que ella", explicó una voz muy cercana al Presidente sobre el motivo por el que Fernández impulsó a Losardo a defenderse.
 
Nadie lo admitirá públicamente, pero en privado diferencian las críticas que se le hacen a otros ministros de las que recibe Losardo: "Le pegan a Marcela porque no pueden decir que el problema lo tienen con Alberto. Ella es Alberto", razonan. Y rechazan cualquier posibilidad de que la ministra, cuestionada desde sectores del kirchnerismo duro y con una gélida relación con su número 2 -y espada judicial de Cristina- Juan Martín Mena, ex N°2 de la AFI en tiempos de CFK en el Gobierno.
 
Luego, el mandatario organizó anoche (23/12) un asado en Olivos con todos sus ministros, signo de una fuerte bancada a su Gabinete y desautorización a CFK.
 

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